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El asedio económico más prolongado de la historia

El asedio económico más prolongado de la historia

Abelardo Moreno, viceministro del MINREX, destacó la importancia del libro publicado por la Editorial Capitán San Luis en momentos en que Cuba presentará en Naciones Unidas un nuevo proyecto que rechaza el bloqueo

Sonia Sánchez

Con absoluta precisión y profundidad el doctor Andrés Zaldívar Diéguez aborda las agresiones económicas del Gobierno de los Estados Unidos encaminadas a doblegar la voluntad del pueblo cubano y estimular un levantamiento contra el Gobierno Revolucionario, en su libro Bloqueo. El asedio económico más prolongado de la historia, presentado ayer en esta capital.

"Es un material de consulta obligado, de gran valor teórico, político y sentido práctico sobre todo cuando el próximo 4 de noviembre Cuba someterá a la Asamblea General de Naciones Unidas un nuevo proyecto cubano que rechaza el bloqueo impuesto por Washington", destacó el viceministro del Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX), Abelardo Moreno, ante numeroso público reunido en el Centro de Prensa Internacional.

Al dar a conocer el ensayo entregado por la colección Denuncia, de la Editorial Capitán San Luis, José Alejandro Aguilar Trujillo, especialista del Centro de Investigaciones Económicas, resaltó que en solo 233 páginas el autor pudo exponer elementos históricos que dieron origen a estas políticas de asedio desde la más remota antigüedad hasta la que se ensaña desde hace 44 años contra nuestro país. Como parte de esa guerra se inserta el trabajo de inteligencia y encubierto para destruirlo.

Luego de referirse a las primeras acciones del Gobierno norteamericano para entorpecer la marcha de la Revolución, Trujillo se detuvo en aspectos esenciales del volumen que abordan la Operación Mangosta, el Terrorismo de Estado, en el cual se enmarcan las leyes Torricelli y Helms-Burton, así como la batalla librada por el Gobierno de Cuba en las Naciones Unidas.

Zaldívar (Banes, 1949), Investigador Titular del Centro de Investigaciones Históricas de la Seguridad del Estado, se ha adentrado en los estudios cubanos en Estados Unidos, las acciones subversivas de Washington en la esfera político-ideológica y la estimulación de la contrarrevolución en la Isla.

"El libro —aseveró Zaldívar— es un reconocimiento al pueblo cubano y su líder indiscutible e indiscutido, el Comandante en Jefe Fidel Castro, a los que han caído víctimas de los sabotajes y a aquellos que en silencio han tenido que enfrentar las acciones subversivas del enemigo para evitar o atenuar su impacto, tanto dentro de Cuba como en el exterior, entre los que ocupan un lugar cimero Gerardo Hernández Nordelo, Fernando González Llort, Ramón Labañino Salazar, Antonio Guerrero Rodríguez y René González Sehwerert."

Iraq: Los muertos que no cuentan

Iraq: Los muertos que no cuentan

Jim Lobe
Rebelión

WASHINGTON, 21 oct (IPS) Estados Unidos debería investigar la muerte de decenas de civiles iraquíes a manos de sus soldados, pero ni siquiera lleva registro del número de muertos, denunció este martes la organización Human Rights Watch (HRW).

El grupo de defensa de los derechos humanos con sede en Nueva York y Washington recabó lo que considera informes creíbles sobre 94 muertes de civiles en Iraq por las fuerzas de ocupación estadounidenses, entre el 1 de mayo (fecha en que Estados Unidos dio por finalizada la guerra) y el 1 de octubre.

Todos los casos ameritan una investigación oficial, dice el informe de HRW, titulado "Mentes y corazones: Víctimas civiles de posguerra en Bagdad a manos de las fuerzas de Estados Unidos".

El informe deplora que el ejército estadounidense ni siquiera lleve estadísticas de las muertes de civiles. "Tal actitud sugiere que las víctimas civiles no son motivo de preocupación", señaló el grupo.

Hasta la fecha, los militares investigaron sólo cinco muertes de civiles. En cuatro de ellas, concluyeron que los soldados actuaron "de acuerdo con las normas".

Una sexta investigación sobre la muerte de ocho policías iraquíes y un guardia jordano en la ciudad de Al-Faluja, el mes pasado, todavía está en curso.

"Es una tragedia que soldados estadounidenses hayan matado tantos civiles en Bagdad, pero es increíble que ni siquiera cuenten los muertos", opinó Joe Stork, director interino de HRW en Medio Oriente y el norte de Africa.

"Siempre que las fuerzas estadounidenses maten a un civil iraquí en circunstancias dudosas, deben investigar el incidente", exhortó.

El informe de 56 páginas está basado en más de 60 entrevistas a testigos, familiares de víctimas, observadores locales e internacionales y militares estadounidenses, además de registros policiales y artículos de prensa.

La presentación del informe este martes en Washington se realizó en momentos de creciente preocupación pública por la muerte casi diaria de soldados desde que el presidente George W. Bush dio por finalizados los combates, el 1 de mayo.

El número de soldados estadounidenses muertos en Iraq desde esa fecha asciende a 103. Fuentes militares dijeron que los ataques contra las fuerzas estadounidenses y británicas son cada vez más y mejor planificados.

Las fuerzas de ocupación están especialmente preocupadas por la propagación de la resistencia iraquí desde el llamado "triángulo sunita", en el centro de Iraq hasta áreas de mayoría chiita en el sur.

También les preocupa que la oposición se deba cada vez más al enojo por los abusos cometidos por los invasores y no a una supuesta lealtad al derrocado régimen de Saddam Hussein.

HRW concluyó que los militares estadounidenses responsables de la seguridad en Bagdad no atacan a civiles en forma deliberada, pero "tampoco se esfuerzan por minimizar el daño a la población civil, como lo exige el derecho internacional".

"Iraq es claramente un ambiente hostil para las tropas estadounidenses, que son blanco de ataques diarios", pero esto "no absuelve a los militares de su obligación de usar la fuerza de manera moderada, proporcionada y discriminada, y sólo cuando es estrictamente necesario", subrayó la organización.

En cambio, la investigación reveló "un modelo de tácticas demasiado agresivas, disparos indiscriminados en zonas residenciales y un rápido recurso a la fuerza letal".

Las muertes de civiles tuvieron lugar en tres tipos de incidentes, según HRW.

Muchos civiles murieron en registros domiciliarios en busca de armas o miembros de la oposición. En casos de resistencia de los ocupantes de la casa, los soldados recurrieron a un uso excesivo de la fuerza y mataron a miembros de la familia, vecinos o simples peatones.

Los militares también mataron a numerosos civiles que se negaron a detenerse en puestos de control. Estos son cambiados de lugar constantemente y en algunos casos no están bien identificados, señaló HRW.

"La escasez de intérpretes árabes y la escasa comprensión de los gestos de los iraquíes causan confusión, con resultados a veces fatales", dice el informe, y agrega que a veces los soldados gritan órdenes en inglés que los iraquíes no entienden, con sus armas en alto.

Asimismo, luego de ataques contra las fuerzas de ocupación o la explosión de bombas en algún camino, los soldados han disparado armas de grueso calibre en múltiples direcciones, provocando la muerte o heridas a civiles que pasaban cerca.

En cualquiera de las tres situaciones, muchos soldados se han comportado de manera arrogante y abusiva. Los iraquíes consideran especialmente insultante que los soldados cacheen a las mujeres y que pongan sus pies sobre la cabeza de los detenidos, acostados en el suelo.

Por otra parte, destacó HRW, muchos militares estadounidenses tratan con respeto a la población y se esfuerzan por entrenar a la policía iraquí, custodiar instalaciones y perseguir a los criminales.

Algunos expresaron frustración por el comportamiento arrogante de sus colegas. "Lleva tiempo erradicar la cultura de Rambo", dijo un oficial a HRW.

Los investigadores también concluyeron que la policía militar está mucho mejor entrenada para tareas de vigilancia y seguridad que unidades de combate como la 82 División Aerotransportada y la primera División Blindada.

"Los soldados deben sentir que deberán rendir cuentas si hacen un el uso indebido de la fuerza. Ahora, creen que pueden jalar el gatillo impunemente", dijo Stork.

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+Informe de HRW, en inglés
(http://www.hrw.org/press/2003/10/iraq102103.htm)

+Iraq en transición - Cobertura especial de IPS (http://ipslatam.net/iraq/index.asp)

Cuba vs bloqueo: ¡Pobre imperio que apuesta al hambre!

Cuba vs bloqueo: ¡Pobre imperio que apuesta al hambre!

El propio Departamento de Estado, en documento oficial del 6 de abril de 1960, declaraba abiertamente que el objetivo del bloqueo era provocar "el hambre, la desesperación", que desembocaran en "el derrocamiento del Gobierno" de Cuba

REINALDO SANTANA LÓPEZ
Servicio Especial de la AIN

¡Tributo al pequeño David rinde Goliat al emplear un garrote contra aquel!

Estados Unidos acude hasta a las vías más ilícitas en su afán de destruir a la Revolución Cubana, cuyo sostenido apoyo popular provoca desconcierto en las administraciones del país del Norte.

De poco han servido al imperio la guerra bacteriológica, los planes de asesinato a los principales dirigentes de la Isla, sabotajes, la invasión militar de Girón, el estímulo a la emigración ilegal, y otras tantas medidas de fuerza, expresiones todas de la pequeñez moral y la impotencia del agresor, entre las que ocupa un lugar especial, el más prolongado y cruel bloqueo económico, comercial y financiero de la historia.

Incluso, la nación más poderosa del mundo pretende desconocer que desde mediados del siglo anterior se considera genocidio la privación de los alimentos como medida punitiva, aun en caso de guerra, según lo establece la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, del 9 de diciembre de 1948.

Sin embargo, el propio Departamento de Estado, en documento oficial del 6 de abril de 1960, declaraba abiertamente que el objetivo del bloqueo era provocar "el hambre, la desesperación", que desembocaran en "el derrocamiento del Gobierno" de Cuba.

En el más reciente informe de la Isla al Secretario General de la ONU,(consultar Informe: http://www.cubaminrex.cu/bloqueo/inicio.htm), sobre el cumplimiento de la Resolución 57/11 de la Asamblea General de ese organismo internacional, se reiteran las medidas derivadas del bloqueo y cómo afectan las importaciones de productos alimenticios para el consumo directo de las familias y en escuelas, hogares de ancianos, hospitales, círculos infantiles, e inciden directamente en el nivel nutricional y en la salud de la población.

En 2002 las prohibiciones del Gobierno de los Estados Unidos a la exportación de productos alimentarios de su país, provocaron pérdidas para Cuba por un valor de 114 millones de dólares. En ese lapso la agricultura —básica para producir alimentos— sufrió afectaciones por un monto superior a los 108 millones dólares.

La negativa de acceso al mercado estadounidense determina, por ejemplo, que Cuba importe de áreas geográficas lejanas las semillas de papa, pagando fletes un 50 por ciento más caros.

De no tener lugar esa política, solo por este concepto la Isla podría sembrar 2 300 hectáreas más y adquirir, como mínimo, 57 000 toneladas adicionales, a favor del consumo poblacional.

La compra de materias primas para piensos en zonas distantes causa pérdidas de casi 60 millones de dólares por año a la avicultura.

El bloqueo impide disponer de las tecnologías más avanzadas sobre alimentación animal, desarrolladas en EE.UU., las cuales —si pudiesen emplearse por agricultores cubanos— incrementarían en 291 millones de unidades la disponibilidad de huevos y en 8 800 las toneladas de carne, con la masa actual de aves.

Las restricciones del Norte afectan los rendimientos agropecuarios, al complicarse y hacer más cara la adquisición de combustibles, fertilizantes, piezas de repuesto para equipos agrícolas, transporte de carga, y medios protectores de plantas.

Los obstáculos estadounidenses a la adquisición de materias primas para producir medicamentos, o de equipos y kits diagnósticos —estos últimos elaborados por firmas norteamericanas en la mayoría de los casos— perjudican el servicio veterinario, y encarecen el enfrentamiento a las plagas que afectan a la masa animal, algunas de ellas probadamente introducidas en el país, como consecuencia de agresiones biológicas norteamericanas.

No debe inferirse que las ventas de algunas cantidades de alimentos de EE.UU. a Cuba, a raíz del paso por la Isla del devastador huracán Michelle, a finales del año 2000, signifiquen relaciones comerciales normales y el debilitamiento del bloqueo.

Fue un gesto amable y excepcional, valorado en su justa medida por la parte cubana, pero entorpecido por el mismísimo bloqueo.

Esas ventas están sujetas a complicados procedimientos y normas que dificultan las transacciones. Las empresas norteamericanas no pueden materializar sus exportaciones, si antes no corren tortuosos trámites burocráticos para obtener una licencia de autorización para vender sus productos a Cuba; en tanto esta tiene que pagar en efectivo, al mantenérsele la negativa de acceso a créditos en instituciones bancarias, públicas o privadas del vecino país.

La entidad cubana contratante de las compras debe entregar el dinero mediante bancos en terceros países y en otras monedas distintas al dólar, lo que implica pérdidas en operaciones cambiarias. Este comercio, además, va contra la práctica internacional pues solo es en una dirección ya que el intercambio se encuentra excluido.

Cuba tampoco puede emplear sus barcos para trasladar las mercancías previstas, las cuales recibe mediante buques norteamericanos o de otras naciones, previa licencia estadounidense.

Sigue en pie, entonces, el garrote que señala la debilidad de Goliat. (AIN)

Cuba está preparada para recibir a estadounidenses

Cuba está preparada para recibir a estadounidenses

Elson Concepción Pérez- Granma

Los estudios realizados por instituciones y universidades norteamericanas dicen que en el momento en que se eliminen las prohibiciones de los viajes, en el primer año vendría un millón de turistas de Estados Unidos a Cuba, cinco años después serían 2 millones y medio de turistas o tres millones. Y si nos preguntaran ¿estamos preparados para recibirlos?, podemos decir, sí, estamos preparados.

Los representantes del sector turístico de Estados Unidos, durante la conferencia de prensa celebrada en el Hotel Nacional.

Así explicó Miguel Figueras, asesor principal del Ministerio de Turismo, a los participantes en la Primera Conferencia de Viajes Cuba-Estados Unidos, de visita ayer en La Habana, luego de la cita celebrada en el balneario mexicano de Cancún.

Los visitantes, que recorrieron durante el día varias instalaciones turísticas de la capital y el Centro Histórico, ofrecieron, junto a sus anfitriones, una conferencia de prensa en el Hotel Nacional de la capital cubana.

Entre los 40 norteamericanos estaban empresarios, tur-operadores, agentes de líneas aéreas y otros, interesados en conocer de forma directa las posibilidades que brinda Cuba para un posible desarrollo del intercambio turístico entre los dos países.

El presidente de Alamar Associates, una consultoría de negocios con sede en Washington, Kirby Jones: así como Misael Zuccatto, presidente de la Asociación de Viajes de Estados Unidos, John M. Grayson, representante de la Asociación Nacional de Turismo y Daniel E. Wattz, empresario, dijeron a la prensa nacional y extranjera acreditada en Cuba que este era el comienzo de una acción encaminada a lograr que se levanten las restricciones y se permita a todo ciudadano estadounidense "viajar libremente a esta bella Isla".

Explicaron que con la apertura de esas visitas de turistas norteamericanos a Cuba, Estados Unidos se podría beneficiar en algo más de 1 000 millones de dólares anuales, así como entradas adicionales, empleo para miles de personas en aerolíneas, agencias de viajes y en la industria del turismo de forma general.

Calificaron la visita como "una gran oportunidad, como nunca antes, de participar en un intercambio de información con la parte cubana".

"Nos proponemos llevar esta experiencia a los distintos distritos de Estados Unidos y esperamos resultados prometedores en esta tarea, en cuanto antes se quiten las restricciones, para que los ciudadanos norteamericanos puedan disfrutar de la libertad de viajar a Cuba", explicó Misael Zuccatto, de la Asociación de Viajes.

Por su parte, Kirby Jones, presidente de Alamar Associates, habló sobre los pasos dados en el sector alimentario y agropecuario que venden algunos productos a Cuba, y se refirió al sector turístico como "un proceso que ahora comienza pero que cumplirá su objetivo porque la gran mayoría del pueblo norteamericano, del sector turístico y del empresarial, están a favor de un cambio de política y de darnos la libertad de viajar a este país".

La delegación del sector turístico cubano que participó en la conferencia con sus homólogos norteamericanos, en Cancún, estuvo presidida por el ministro del sector, Ibrahím Ferradaz.

El Consenso de Buenos Aires

El Consenso de Buenos Aires

De que se puede, se puede

NIDIA DÍAZ

En momentos en que el imperio y las viejas potencias coloniales dan prueba inequívoca de inflexibilidad en sus relaciones con el Tercer Mundo, los presidentes de Brasil, Luis Inácio Lula da Silva, y de Argentina, Néstor Kirchner, rubricaron el llamado Consenso de Buenos Aires y exhortaron al resto de los países latinoamericanos a asumirlo como propio.

La decisión es trascendente y será histórica en la medida en que sus inspiradores logren capear las presiones de todo tipo que ya les llegan por parte del Norte rico y desarrollado y, consigan, además, que los gobiernos de la región, como parte del Consenso, avancen en la consecución de una posición común que los haga más fuertes en las complicadas y excluyentes relaciones internacionales.

El Consenso de Buenos Aires puede considerarse antónimo del Consenso de Washington, documento programático del modelo neoliberal.

El Consenso de Buenos Aires, dijeron Lula y Kirchner, es "una asociación de carácter estratégico en la que asumimos el combate contra la pobreza y la desigualdad, el desempleo y el analfabetismo", elementos que configuran, sin duda, la pérdida de la libertad y la independencia de nuestros pueblos y hace irreversible la ingobernabilidad en el área.

El documento, que consta de 22 puntos, constituye la base de un programa que aspira a ser continental y que tiene que ver en primer lugar con la responsabilidad de los estados a no pagar su enorme deuda externa con el hambre y la exclusión social; a no aceptar los programas de ajustes y que caiga sobre sus ciudadanos el peso de tantos quebrantos económicos.

En ese sentido se apunta la necesidad del fortalecimiento del papel estratégico del Estado e impulsar políticas públicas que apuntalen el crecimiento sostenido y la distribución equitativa, propiciando ordenamientos tributarios y fiscales más justos.

Asimismo, se plantea "dar absoluta prioridad a la educación como herramienta de inclusión social" y garantizar el bienestar de los pueblos, así como ratifica la integración regional como una opción para la inserción en el mundo.

Otro de sus compromisos es fortalecer un orden multilateral fundado en la igualdad soberana de todos los estados en rechazo al ejercicio del poder unilateral, reafirmar el papel central de la ONU y del Consejo de Seguridad, combatir la amenazas a la paz y a la seguridad internacional y el terrorismo.

Difícil será el camino. Apenas unas horas antes de que el documento fuera rubricado, el economista inglés John Williamson, reconocido por su paternidad del denominado Consenso de Washington, advirtió a los mandatarios de Argentina y Brasil la conveniencia de adicionar al texto "la disciplina macroeconómica, el libre comercio y la economía de mercado", elementos consustanciales al modelo neoliberal cuya aplicación salvaje es responsable de la actual situación continental.

No puede olvidarse que el Consenso de Washington tiene como sus prioridades la privatización y la desregulación de la economía como ejes para las políticas de los países subdesarrollados.

Williamson sabe que tales propuestas son excluyentes para poder llevar adelante una política con énfasis en lo social.

De lo que se trata y eso puede percibirse, es de que de la mano de Lula y Kirchner, América Latina, construya una alternativa al modelo actual impuesto por los principales centros de poder.

Solo el consenso y la suma de voluntades podría lograrlo.

De que se puede, se puede.

Disidencia cubana: negocio y doble juego del Camaján

Disidencia cubana: negocio y doble juego del Camaján

Carlos Fazio
CubaDebate

Antes del triunfo de la revolución, en los aciagos días de la dictadura batistiana, la imaginación popular acuñó un término para designar el proceder de los políticos oportunistas y corruptos: camaján, adjetivo que en su sentido peyorativo aparece definido en el diccionario de cubanismos del escritor Argelio Santiesteban como vividor. Es decir, una persona taimada, sin escrúpulos, falta de ética, amoral, que trata de sacarle el mayor placer a la vida con un mínimo de trabajo y sacrificio.

Con la victoria armada de los barbudos de la Sierra Maestra y el inicio de la fase de construcción del socialismo en Cuba, el camaján político se convirtió pronto en una especie en extinción. Sin embargo, a comienzos de los años 80, la administración Reagan, necesitada de fabricar una oposición interna en la isla similar a los contras en la guerra de desestabilización contra el gobierno sandinista de Nicaragua, comenzó a reclutar individuos oportunistas, frustrados, resentidos y descontentos con el objetivo de utilizarlos en sus planes subversivos, desestabilizadores y contrarrevolucionarios.

En 1983, la Directiva de Seguridad Nacional No. 77 del gobierno de Ronald Reagan, más conocida como Proyecto Democracia, definió como una de sus prioridades "desarrollar presiones públicas contra Cuba". Esa directriz incluyó la creación de una quinta columna al interior de la isla, como complemento de las acciones clandestinas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), las políticas de bloqueo y estrangulamiento económico, las agresiones armadas y las acciones terroristas desde el exterior, y las emisiones propagandísticas ilegales de miles de horas semanales de radio y televisión Martí (emisoras oficiales del gobierno de Estados Unidos), en las que se instruía a la población cubana sobre las más variadas formas de sabotaje económico, se incitaba a actos de desobediencia civil, al abstencionismo político y se exhortaba al robo, al delito y a la subversión.

Uno de los elementos clave de esa estrategia de desgaste de la Revolución pasó a ser la llamada "asistencia humanitaria", manera eufemística de designar la canalización de fondos federales de distintas dependencias de Estados Unidos para financiar la fabricación de una "disidencia interna". O de otra forma, la organización, orientación y capacitación de grupos mercenarios por los agentes de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana (SINA).

El Proyecto Democracia dispuso además el suministro de una infraestructura operativa para uso de su clientela cubana de "disidentes", que incluyó radios de onda corta, equipos electrónicos (computadoras, fax), grabadoras, cámaras fotográficas, material impreso (libros, revistas, folletos) con propaganda contrarrevolucionaria, y dinero para financiar "sindicatos" favorables a Estados Unidos.

Los criterios para recibir pagos y subvenciones de Estados Unidos pasaba por un claro compromiso a favor de un "cambio de régimen" en la isla. Los candidatos debían manifestarse a favor de la "transición" de Cuba hacia el "libre mercado" y una "democracia" bajo la tutela estadounidense. A cambio, Washington garantizaba promoción a los interesados y gratificaciones mediante giras, conferencias pagadas y "premios" internacionales. Y por supuesto, dinero. Remuneraciones con fondos económicos salido del bolsillo de los contribuyentes norteamericanos, suministrados por los servicios especiales, los sucesivos jefes de la SINA en la isla o a través de una serie de fundaciones con membretes "humanitarios", con sede en Estados Unidos, utilizadas como "tapadera" o "pantalla" por el Fondo Nacional para la Democracia (NED, por sus siglas en inglés) y la Agencia Internacional para el Desarrollo (USAID), como parte de su Programa sobre Cuba.

En la jerga de la "comunidad de inteligencia" y del Departamento de Estado norteamericano, actividades como las desarrolladas con nativos cubanos por el jefe de la Sección de Intereses de EU en La Habana, James Cason y sus antecesores, son designadas "de alcance". Esa política encubierta destinada a la promoción de un mercenarismo asalariado para la desestabilización interna, hizo que en poco tiempo floreciera en la isla una lucrativa industria de la contrarrevolución.

La "disidencia" se convirtió no en una cualidad política, sino en un oficio y un modo de vida fácil para un puñado de vividores. Y reapareció la fauna de los camajanes políticos. Gente sin valores patrióticos, sin ideales sociales y humanos. De vida parasitaria. De mentalidad anexionista, colaboracionista con el enemigo.

Intrigantes de palabrería barata y hueca, que repiten consignas y mentiras que le suministran sus responsables desde usinas ideológicas ubicadas en el exterior y que por su oficio de difamar y provocar reciben un cheque de una potencia extranjera y son elevados por los medios masivos bajo control monopólico a la categoría de "luchadores por la libertad", "líderes opositores" o "disidentes".

El libro El Camaján aborda el caso de uno de esos especímenes redivivos: el de Elizardo Sánchez Santa Cruz- Pacheco, por algún tiempo número uno de la "disidencia" fabricada por el imperio como "alternativa flexible" a la intolerancia terrorista de la mafia cubano- estadounidense de Miami agrupada en torno de la Fundación Nacional Cubano- Americana del extinto Jorge Mas Canosa.

Con fotos y documentos proporcionados por la Seguridad del Estado -con la que colaboró Elizardo Sánchez desde 1997 hasta los sucesos de marzo de este año- , los autores exhiben los entretelones de una "disidencia" asumida como oficio y gran negocio.

Un negocio del que participan también, como "socios capitalistas", el Ministerio de Asuntos Exteriores de España, a través de la Agencia Española de Cooperación y el Reino de Noruega.

La portada del libro exhibe a un camaleón posado sobre varios billetes de 100 dólares, en implícita alusión al poder mimético y la capacidad de cambiar de colores y posiciones de este singular camaján, que con la ayuda de sus patrocinadores en Washington y una buena dosis de audacia calculada logró forjarse una imagen de "líder humanitario". Y que después, en base a un análisis de costo- beneficio no exento de riesgos, llegó a convertirse incluso en el "agente Juana" al servicio de la Dirección Nacional de la Contrainteligencia cubana.

Según cuentan Rodríguez y Barredo en su obra, cuando en 1997 Elizardo Sánchez pidió establecer un canal de comunicación con la Contrainteligencia cubana provocó algunas conjeturas y no pocas aprehensiones. Los expertos del contraespionaje evaluaron que la insólita postura del "líder disidente" podía responder a indicaciones de los servicios especiales del enemigo, utilizando un modus operandi similar al empleado por su amigo Vaclav Havel ante los antiguos servicios de inteligencia checoslovacos.

No obstante esos peligrosos antecedentes, decidieron" darle cordel". Es decir, aceptaron su "colaboración", el "doble juego" propuesto por Sánchez. Y como parte de ese "juego operativo" se llegó incluso a otorgarle la medalla por Servicios Distinguidos del Ministerio del Interior de Cuba.

Cuando el 18 de agosto pasado Arleen Rodríguez y Lázaro Barredo "destaparon" al camaján Sánchez ante la opinión pública cubana, su trabajo de periodismo urgente y de combate fue puesto bajo la lupa "objetiva" del periodismo llamado "moderno" con su delirio de la neutralidad. En particular, el periodismo de orientación monocorde ejercido por las agencias transnacionales de noticias, que operan como un vasto sistema de apoyo a las políticas de penetración y desestabilización de Estados Unidos y sus aliados y refuerza la ideología dominante.

Aquí en México, un diario tituló la noticia: "Líder disidente cubano sería agente de Castro". Y en el sumario de la información, decía: "En el libro El Camaján, dos periodistas próximos al gobierno identifican a Elizardo Sánchez, uno de los más importantes líderes disidentes de Cuba, como un agente secreto de Fidel Castro que ha proporcionado 'valiosa' información. El acusado negó las imputaciones".

Por su parte, La Jornada presentó la noticia con un titular que señalaba: "Acusan al disidente Elizardo Sánchez de 'colaborar' con el Estado cubano". Y en el primer párrafo de la nota informativa elaborada con despachos de las agencias AFP, Reuters y PL, señalaba: "El veterano disidente cubano Elizardo Sánchez Santacruz mantuvo durante seis años un doble juego político entre la oposición y la Seguridad del Estado en provecho personal, según denuncia contenida en un libro presentado este lunes por dos periodistas del oficialismo".

Un día después, en una nota informativa que daba seguimiento al caso, La Jornada recogió las declaraciones del portavoz del Departamento de Estado estadounidense, Richard Boucher, quien calificó la revelación de Rodríguez y Barredo como "una maniobra del gobierno cubano". En declaraciones formuladas en Washington y divulgadas por las agencias de noticias, el funcionario estadounidense afirmó: "Es un folleto escrito por periodistas del gobierno". En su cuarto párrafo la nota consignaba: "El libro escrito por periodistas que trabajan en una radio del gobierno tiene 67 páginas, de las cuales la mitad son fotografías..."

Ante las revelaciones que lo exhibían en su "doble juego", Elizardo Sánchez aceptó haber "dialogado con funcionarios cubanos", pero negó haber sido condecorado por sus servicios de espía, como sugiere el pie de foto de una imagen reproducida en el libro. Al respecto, declaró que el funcionario cubano le estaba colocando "una pluma en el bolsillo de la camisa". El Nuevo Herald de Miami publicó una foto de Sánchez negando la versión y también la secuencia de la supuesta condecoración, "que el líder disidente sostiene que no es una medalla sino que le retiraban un bolígrafo".

El 11 de septiembre siguiente, los autores de El Camaján defendieron la veracidad de los contenidos del libro ante la prensa acreditada en Cuba. Para ello exhibieron una videocinta en la que aparece Elizardo Sánchez en el momento en que es condecorado por un oficial de la Seguridad cubana.

"En la grabación de unos diez minutos, realizada el 28 de octubre de 1998 (y presentada ayer por los autores del libro) consigna el corresponsal César González- Calero en un diario mexicano , Sánchez se muestra tranquilo, charlando con un agente al que le comenta su deseo de aumentar su influencia 'en esos círculos de opositores, de disidentes' (...)En otra secuencia, el coronel (...) destaca su apoyo para detectar a tres agentes de la CIA, y al final le impone una medalla 'en reconocimiento a los valiosos servicios prestados en el enfrentamiento a nuestro mayor enemigo, el imperialismo yanqui'. Sánchez contesta: 'Gracias, compañeros, estoy consciente...' Acto seguido, un abrazo".

En un despacho desde La Habana sobre el mismo hecho, la agencia británica Reuters consigna que en la videocinta "se ve claramente a un ufano Elizardo Sánchez cantando el himno cubano, junto con las agentes de seguridad, y escuchando atentamente el texto de la distinción otorgada en reconocimiento a su 'servicio distinguido' por la División de Enfrentamiento a la Contrarrevolución del Ministerio del Interior (...) también se ve con claridad cómo el coronel le impone una medalla".

Ante las nuevas y contundentes evidencias sobre su "doble juego" Sánchez terminó reconociendo que en los últimos seis años sostuvo "una veintena" de reuniones con la contrainteligencia cubana. Asimismo, y "después de negar durante un mes que hubiera sido condecorado", admitió haber recibido una medalla, desistiéndose de la versión del bolígrafo; se justificó con un "(ellos) le ponen medallas a todo el mundo". Reveló, de paso, que "seis cancillerías (cuatro europeas y dos americanas) estaban al tanto de sus contactos con el gobierno".

He querido consignar estos datos porque fueron agencias noticiosas occidentales y algunos periódicos insospechados de pro- cubanos los que pusieron en evidencia el "doble juego" de Elizardo Sánchez, "número uno" de la llamada disidencia cubana hasta que irrumpió el plan de recambio de Washington, el Proyecto Varela, que impulsa como nuevo capo de la "disidencia" a Oswaldo Payá.

Porque vale la pena dejarlo consignado: Elizardo Sánchez es sólo uno de esta fauna de vividores prohijados por el imperio. A través de documentos reproducidos en el libro aparecen otras figuritas conocidas de la llamada "disidencia" interna y sus manejadores del exterior. Por ejemplo, Gustavo Arcos, Oswaldo Payá, Vladimiro Roca, así como el agente de la CIA radicado en Madrid, Carlos Alberto Montaner y su mentor, el estadounidense Frank Calzón.

Fue precisamente el "liberal" Montaner, quien en una carta fechada en la capital española del 29 de julio de 1991 giró las instrucciones para montar una estructura para la subversión interna, la llamada Plataforma Democrática, que habría de adoptar un discurso político moderado, incluso "nacionalista", como vehículo hacia un "tránsito pacífico" al capitalismo. En esa misiva, Montaner señala a Elizardo Sánchez y su competencia la necesidad de que cada uno asuma una determinada "identidad" (como fachada)ya sea de "liberales", "democristianos" o "socialdemócratas" , por conveniencia de "razones financieras", vinculada con el potencial suministro de fondos de esas internacionales ideológicas y fundaciones ubicadas en algunos "centros de poder" que tienen relación directa con Cuba: Washington, Moscú, Madrid, Caracas, México.

Asimismo, y en relación con la "conexión europea", sobresale el papel jugado en la trama subversiva en la isla por la España de José María Aznar, cuya canciller, Ana Palacios, ve en individuos como Elizardo Sánchez y Oswaldo Payá a "los hombres del futuro" de Cuba. Distintos documentos del Ministerio de Asuntos Exteriores de España, reproducidos en el libro, exhiben los nexos de Aznar con sus "ahijados" en la isla, los montos de su financiamiento "humanitario" a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional, así como el celo del perrito faldero de Bush en Irak en ayudar a Estados Unidos a fabricar una oposición interna en Cuba.

En un documento confidencial, Elizardo Sánchez se refiere a España como el "referente europeo" del proyecto de "transición" monitoreado por Estados Unidos.

Es bueno dejar constancia, aquí en San Lázaro, sede de uno de los brazos del Poder Legislativo de México, la prolífica relación establecida por el "agente Juana" con algunos políticos mexicanos. El primer contacto público de Elizardo Sánchez fue con el entonces senador independiente Adolfo Aguilar Zinser, actual representante de México ante el Consejo de Seguridad de la ONU y verdadero camaján a la mexicana. Ocurrió el 1º. de noviembre de 1999. Sánchez y Aguilar se encontraron en el Hotel Nacional de La Habana, cuando el segundo participaba en la Tercera Reunión Interparlamentaria México- Cuba. A uno de esos encuentros Aguilar Zinser logró arrastrar a los legisladores del Partido Acción Nacional, Luis H. Alvarez y José Antonio Herrán Cabrera.

Luego vendría la publicitada reunión de Sánchez con la entonces canciller de México, Rosario Green, el 14 de noviembre de ese año, en el marco de la IX Cumbre Iberoamericana celebrada en La Habana.

En 4 febrero de 2002, la foto donde aparecen el presidente Vicente Fox, con Elizardo Sánchez sentado a su derecha y Oswaldo Payá a la izquierda, daría la vuelta al mundo. El mercenarismo asalariado al servicio de Washington vivía sus días de gloria. Ese encuentro, promovido por el ex canciller Jorge Castañeda, marcaría el inicio de las conflictivas relaciones México- Cuba que perduran hasta nuestros días, que incluiría como parte de la diplomacia bilateral el "comes y te vas" de Fox a Fidel Castro en la Cumbre de Monterrey, seguido del voto de México en Ginebra sobre Derechos Humanos, condenatorio de Cuba, calificado por las autoridades de La Habana como un voto "hipócrita", producto de una "doble moral". Resulta lógico suponer que en su condición de agente doble, Elizardo Sánchez debe haber suministrado "información valiosa" a la Seguridad cubana y a la CIA sobre sus interlocutores mexicanos.

Sobre topos y destapes

Me quiero detener ahora en otro punto que guarda relación directa con el supuesto "equilibrio objetivo" de los medios masivos en el momento de advertir implícitamente a sus lectores que Arleen Rodríguez y Lázaro Barredo son "dos periodistas del régimen" u "oficialistas".

Es evidente que se trata de dos periodistas de larga trayectoria en Cuba, conocidos por toda la población y muy visibles dado que ambos participan de manera asidua como panelistas en la Mesa Redonda de la Televisión Cubana. Ambos han trabajado en Juventud Rebelde y otros medios cubanos; los dos han sido o son diputados. Son, pues, figuras públicas.

Tampoco hay duda que ambos están participando de manera activa en la defensa patriótica de Cuba frente a la agresión de una nación extranjera ? erigida hoy de manera agresiva y expansionista en la única superpotencia militar mundial? que libra una guerra abierta y encubierta que dura ya 44 años. Eso es lo que a menudo se soslaya.

Debemos recalcarlo. Estamos ante la intervención de un país, Estados Unidos, que utiliza y paga a los nativos de otro (Cuba) para derrocar a sus gobernantes porque el sistema político que han elegido es distinto, a pesar de que cuenta con un Estado de derecho, una Constitución, leyes y reglas propias y tiene reconocimiento de la comunidad internacional como nación soberana.

Asistimos a una guerra abierta y encubierta de un país, Estados Unidos, que no se considera obligado a actuar de acuerdo con las normas internacionales; que se considera exento de las obligaciones estipuladas en la Carta de la ONU o en el Tribunal Penal Internacional y que con frecuencia hace uso unilateral del poder militar para "defender" sus intereses vitales, que incluyen "asegurar el acceso sin obstáculos a mercados clave, aprovisionamiento de energía y recursos estratégicos" y, desde luego, todo lo que Washington pueda decidir que está dentro de su "jurisdicción interna".

Un "autoproclamado Estado violento y fuera de la ley", según Noam Chosmky. Es decir, un verdadero "Estado canalla".

Es frente a ese Estado canalla que opera al margen de la ley que el gobierno de Cuba se defiende en su propio territorio y juzga a mercenarios y terroristas asalariados de Washington de acuerdo con sus leyes o "destapa" a un agente disfrazado de doble espía. Eso lo haría cualquier gobierno de un país agredido por otro.

Cuba no violó ningún principio jurídico, ninguna norma internacional, no hizo nada que afectase la paz del mundo ni que dañase el interés legitimo de nadie. Sólo ejerció la obligación irrenunciable a defenderse y lo hizo sin recurrir a la guerra y a la violencia. Cuba se defiende de quien la agrede y socava su soberanía organizando, dirigiendo y financiando a grupos de traidores mientras intensifica contra ella una guerra económica implacable y amenaza con destruirla.

Pero además, a menudo se olvida que desde el siglo XVIII los ojos de los "padres fundadores" de Estados Unidos tienen los ojos puestos en Cuba como parte de un proyecto de dominación para el Caribe y Centroamérica; proyecto revitalizado el siglo XIX con "la política de la fruta madura" y la Doctrina Monroe (1823). De Jefferson a Adams, pasando después por la Enmienda Platt y el corolario Roosevelt a la doctrina Monroe de 1904, la necesidad de poseer Cuba es el tema más antiguo de la política exterior estadounidense.

A comienzos del siglo XX, Washington le arrebató a Cuba su independencia de España y la convirtió en un "satélite" de Estados Unidos. Una virtual colonia que derivó luego, hasta el triunfo de la revolución en 1959, en un paraíso de gánsteres, mafiosos y narcotraficantes y prostíbulo de turistas estadounidenses.

Desde el gobierno de Eisenhower a Bush hijo, pasando por una decena de sucesivas administraciones en la Casa Blanca, el problema con Cuba no tiene nada que ver con la democracia y los derechos humanos. El problema es que desde 1959 Cuba se salió de la esfera de control de Washington; rompió con la dependencia estructural, desafió la hegemonía estadounidense y se convirtió en un mal ejemplo para la región y el mundo.

Como dijo Arthur Schlesinger en un informe recientemente desclasificado, el problema de Cuba es "la difusión de la idea de Castro de hacer las cosas por uno mismo". "Esa es la amenaza que plantea Castro", dice a su vez Chomsky: un "virus" que podría infectar a otros. Washington necesita en Cuba un gobierno subordinado, dócil; una "democracia" de arriba hacia abajo, bajo control imperial.

También son públicos los intentos para asesinar a Fidel Castro así como el uso de armamento químico y biológico contra la isla por parte de Estados Unidos. Desde la Operación Mangosta, en 1961- 62, cuando la CIA esparció químicos en los cañaverales de azúcar, pasando por la introducción de la fiebre porcina en 1971 y la operación encubierta que generó una epidemia de dengue hemorrágico de los años ochenta.

Moral y jurídicamente Cuba es una nación liberada que tiene la potestad y la obligación de recurrir a la legítima defensa contra la acción intervencionista de gobiernos enemigos y la actividad de nativos anexionistas y apátridas que buscan desestabilizarla y subvertir el orden interno.

Las legislaciones de casi todos los países del mundo contienen disposiciones que tipifican esas actividades como "traición a la patria". Aquellos nacionales que participan en acciones de ese tipo como funcionarios a sueldo de una potencia extranjera son acreedores de sanciones penales. A modo de ejemplo, el apartado 18 de la sección 951 del Código de Estados Unidos establece respecto a actividades "de alcance" como las que realiza James Cason entre su clientela de disidentes en Cuba, que "cualquiera que dentro de Estados Unidos acepte trabajar bajo la dirección o el control de un gobierno o funcionario extranjero podrá ser sometido a procedimiento penal y una condena de diez años de cárcel".

Por otra parte, nadie puede dudar sobre la intencionalidad de este libro. Fue publicado por la Editora Política del Partido Comunista de Cuba y contiene fotos, documentos e información suministrada por la Seguridad del Estado. El camaján está destinado a desenmascarar y "quemar" a un agente imperial que bajo cobertura "humanitaria" cobra en la nómina de la SINA estadounidense y cuya tarea es poner en práctica los objetivos de la intervencionista y extraterritorial ley Helms- Burton según los criterios de la USAID y bajo la dirección de los sucesivos jefes de la SINA en La Habana.

Existe una larga tradición de "destapes" de ese tipo por la contrainteligencia cubana. A manera de ejemplo puedo citar el libro Pasaporte 11333. Ocho años con la CIA, de Manuel Hevia Cosculluela, editado en 1978; la serie de videos La guerra de la CIA contra Cuba, de los años 80 y más recientemente el libro de Rosa Miriam Elizalde y Luis Báez, "Los disidentes", otra expresión del periodismo de urgencia realizado en base a entrevistas con 12 agentes de la Seguridad del Estado que estuvieron infiltrados durante años en los grupos mercenarios desbaratados en los sucesos de marzo de 2003, que involucran de manera directa al diplomático estadounidense James Cason en actividades subversivas en la isla.

Al respecto, en Las guerras secretas de la CIA, el periodista estadounidense Bob Woodward define el término contrainteligencia como la"actividad destinada a neutralizar, desbaratar u obtener provecho de las actividades de los servicios de inteligencia de un país extranjero, incluida la penetración en un servicio extranjero a través de un 'topo' o agente que informa sobre tal servicio o sobre los agentes hostiles que éste emplea".

Eso es lo que ha venido haciendo la contrainteligencia cubana como parte de sus actividades de legítima defensa en la guerra abierta y encubierta impulsada por Estados Unidos: infiltrar con topos los servicios especiales del enemigo y sus círculos aúlicos, y "destapar" sus actividades subversivas cuando lo cree conveniente.

Cuba ha podido anotarse esos éxitos debido a un proceso y un liderazgo revolucionarios que destruyeron el viejo aparato estatal y edificaron una sofisticada organización de seguridad de la patria para neutralizar a los terroristas y saboteadores utilizados por Washington. Cuenta además con unas fuerzas armadas profesionales y estrechamente vinculadas con las masas populares capaces de defender a Cuba de una invasión frontal de Estados Unidos.

Las luchas populares victoriosas y los procesos revolucionarios no son perfectos. Como dijo Fernando Martínez Heredia a propósito de los sucesos de marzo en la isla, "las revoluciones son angustiosas batallas por el futuro de la humanidad que se libran en un punto del mundo y que tienen el deber de defenderse; no son asépticos laboratorios ni vitrinas que inciten al que las mira a consumir socialismo".

El sociólogo estadounidense James Petras ha dicho que "el papel de los intelectuales consiste en clarificar las cuestiones más importantes y definir las amenazas a la paz, a la justicia social, a la independencia nacional y a la libertad en cada periodo histórico, así como en identificar y apoyar a los defensores de los mismos principios".

En ese sentido, los intelectuales y también los dirigentes políticos tienen la responsabilidad de distinguir entre las medidas defensivas tomadas por países y pueblos sometidos al ataque imperial y los métodos ofensivos del imperialismo yanqui con su actual campaña de "guerras preventivas", expansionistas y neocoloniales. Como dice Petras, "el establecimiento de equivalencias morales entre la violencia y la represión de los países imperiales conquistadores y los países del Tercer Mundo sometidos a los ataques militares y terroristas, es el colmo de la doblez y de la hipocresía".

No hay duda que la guerra de Washington contra Cuba continúa. Y que en la desordenada etapa postIrak, con la muerte por goteo de soldados estadounidenses provocada por la guerra de guerrillas de la resistencia iraquí y la caída en la popularidad del presidente de Estados Unidos en un año preelectoral, la isla podría ser el próximo objetivo de los militaristas totalitarios que rodean a Bush.

El matarife Bush necesita reelegirse y una vez más puede buscar generar una crisis externa; invadir Cuba puede resultar una salida de emergencia en el juego político interno de Estados Unidos. Bush necesita el voto de la extrema derecha cubano- estadounidense de la Florida. Por eso se ha echado a andar, de nuevo, la maquinaria de mentiras del Pentágono y la CIA.

El paralelismo entre Irak y Cuba establecido por el secretario adjunto para el Control de Armas y Seguridad Internacional, John Bolton, en mayo de 2002, sigue el mismo guión propagandístico del bio- terrorismo. A saber: identificación del país- diana con armas de destrucción masiva y la supuesta amenaza del terror biológico; petición de cambio de régimen; creación de una fuerza contra interna y selección de exiliados para formar gobiernos provisionales; control estadounidense de esos gobiernos durante el período de "transición"; arrogación del poder de determinar cuándo un gobierno es democrático, y rectificación de las estructuras económicas en el país- diana para conformarlo según las directivas del "libre mercado".

Al igual que ocurrió en Irak, el argumento de las armas biológicas es falso; es una burda campaña de "desinformación" típica de la guerra fría. No obstante, los expertos en trucos sucios de Washington siguen insistiendo en el esquema. Las patrañas de Bolton, repetidas luego por Dan Fisk y Otto Reich, fueron retomadas a comienzos de este mes por el subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental, Roger Noriega, durante su comparecencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos.

El viernes pasado, fue el propio Bush en persona quien desde los jardines de la Casa Blanca reiteró de manera arrogante y agresiva su intención de derrocar a Fidel Castro. Fiel a la histeria y el fanatismo de sus antecesores en la Oficina Oval, el misionero Bush nombró a los secretarios de Estado, Colin Powell y de Vivienda, Mel Martínez, como co- presidentes de una Comisión de Ayuda a una Cuba Libre, para que "planifiquen la transición" en la isla.

Sin duda, de prosperar, tomará la forma de una nueva "intervención humanitaria". Aunque, en realidad, como dice Arleen Rodríguez, "Bush quiere devolver a la isla al mundo de los camajanes; esa es la 'Cuba libre' que promete Bush".

La decisión de las autoridades cubanas de destruir a las organizaciones disidentes instrumentalizadas por Estados Unidos coloca a la isla como el primer país que de manera abierta se rebela a las doctrinas post 11 de septiembre de Bush. El libro El Camaján se inscribe en esa lucha asimétrica de un pequeño país que se defiende de una superpotencia agresiva y expansionista. La obra de Arleen Rodríguez y Lázaro Barredo es otra pequeña escaramuza en esa guerra desigual para que Cuba siga siendo libre.

Palacio Legislativo de San Lázaro, México, D.F., 15 de octubre de 2003